Un recorrido por los postres tradicionales de Semana Santa en Cataluña, donde la tradición, la familia y el sabor se unen en recetas típicas de estas fechas.

La Semana Santa en Cataluña no solo se vive en las calles y en las tradiciones religiosas, también en la mesa. Es una época del año en la que la repostería tradicional cobra un protagonismo especial, con recetas que han pasado de generación en generación y que forman parte de la memoria colectiva de muchas familias. Hoy vamos a recorrer algunos de los postres más típicos de la Semana Santa catalana, descubriendo su origen y por qué siguen siendo tan queridos hoy en día.
Sin duda, la Mona de Pascua es el dulce más emblemático de estas fechas en Cataluña. Tradicionalmente, el padrino regala la mona a su ahijado el Lunes de Pascua como símbolo de celebración y fin de la Cuaresma.

Antiguamente, consistía en un bizcocho sencillo adornado con huevos duros, pero con el paso del tiempo ha evolucionado enormemente. Hoy en día podemos encontrar desde monas clásicas de brioche o bizcocho hasta auténticas obras de arte de chocolate, especialmente pensadas para los más pequeños. Aun así, el espíritu sigue siendo el mismo: compartir y celebrar en familia.

Aunque los buñuelos se preparan en muchas regiones durante la Semana Santa, en Cataluña tienen un lugar especial. Los buñuelos de viento son ligeros y esponjosos, suelen rellenarse de crema, nata o chocolate y espolvorearse con un poco de azúcar.
Su preparación casera es una tradición arraigada, y el aroma que desprenden al freírse es, para muchos, sinónimo de Semana Santa. Son sencillos, pero irresistibles, y perfectos para acompañar con un café o una merienda familiar.
Las torrijas también forman parte de la repostería típica de estas fechas, aunque en Cataluña suelen tener alguna variación según la zona. Se elaboran con pan del día anterior, leche aromatizada con canela y limón, y se pasan por huevo antes de freírlas.

En muchas casas se les añade un toque personal, como miel, azúcar caramelizado o incluso un chorrito de vino dulce. Son un ejemplo perfecto de cómo la cocina de aprovechamiento puede dar lugar a uno de los postres más queridos de la tradición.
Menos conocida que la mona, pero igualmente tradicional, la coca de Pascua es otro dulce típico de estas fechas. Se trata de una coca esponjosa, similar a un brioche, que puede llevar frutas confitadas, piñones o azúcar por encima.
Es ideal para compartir durante las comidas familiares de Semana Santa y suele servirse acompañada de vino dulce o cava, especialmente el Lunes de Pascua.

En comarcas del sur de Cataluña, como las ‘Terres de l’Ebre’, se encuentra el flaó, un pastel tradicional elaborado con queso fresco y aromatizado con hierbabuena o anís. Aunque es más típico de Pascua en general, encaja perfectamente dentro del recetario de Semana Santa.
Más allá de la mona, los huevos de Pascua de chocolate también forman parte de la tradición actual. Aunque su incorporación es más moderna, hoy en día están muy presentes, especialmente en familias con niños, y complementan perfectamente la celebración del Lunes de Pascua.

Los postres tradicionales de Semana Santa en Cataluña son mucho más que recetas: son recuerdos, celebraciones y momentos compartidos alrededor de la mesa. Desde la icónica Mona de Pascua hasta los sencillos buñuelos o las clásicas torrijas, cada dulce cuenta una historia y refleja la importancia de mantener vivas las tradiciones.
Disfrutar de estos postres es una forma deliciosa de conectar con la cultura catalana y de celebrar una de las épocas más especiales del año, siempre con ese toque casero y cercano que hace que sepan todavía mejor.
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