La gamba de Palamós es un marisco emblemático por su calidad y sabor, clave en la cultura local y un ejemplo de pesca sostenible y bien gestionada.

La gamba de Palamós, también conocida como la gamba roja, no es únicamente un marisco más, se trata de un alimento con un profundo sabor que ha marcado la cultura, la economía y sobre todo la gastronomía de Palamós durante décadas.
Estas habitan en las partes profundas del Mediterráneo, a unos 400-800 metros, y destacan principalmente por su color tan rojizo, especialmente luego de cocinarlas, por su sabor tan único y por el gran tamaño que consiguen en la época de verano.

La historia de las gambas se remonta a mediados del siglo XX, en el 1950, cuando los pescadores del sur de Cataluña y Valencia decidieron introducir la técnica de arrastre en los mares y fue cuando descubrieron este delicioso marisco.
Desde ese momento se marcó un antes y un después para los pescadores de Palamós, ya que surgió un verdadero cambio para la economía y la cultura local. La gamba dejó de ser un producto poco visto para ser el producto estrella en el puerto y el mercado de Palamós y donde cada vez ganaba más reconocimiento y reputación fuera de Cataluña.
En el 2007, la gamba de Palamós consiguió la Marca de garantía que certifica su origen, trazabilidad y su calidad, lo que hizo que el consumidor confiara más y elevara su valor económico en los mercados nacionales y extranjeros.

Sin embargo, a principios del siglo XXI los pescadores se encontraron con una presión, ya que los ejemplares que se pescaban eran principalmente los de menor tamaño, y tuvieron que añadir medidas para que estos pudieran cumplir sus ciclos. En 2013 se redujeron las horas de trabajo de 12 a 11 y también se redujo la potencia de los motores a un máximo de 500 hp. También se redujeron los barcos pesqueros de 22 a 16 y se implementó una temporada de descanso de 60 días (2 meses). En 2017 se introdujeron las mallas de 50 mm cuadrados para poder reducir la pesca de gambas pequeñas e inmaduras y ayudar a que estas alcanzaran un mayor tamaño y se reprodujeran del todo.
Gracias a estas medidas que se implantaron, la pesquería de gamba de Palamós es considerada una de las mejor gestionadas de Cataluña y con índices de sobrepesca inferiores a otras zonas de la costa mediterránea.

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